Cómo limpiar las orejas de un gato

Las orejas del gato por su propia morfología requieren de la asistencia del humano para extraer la suciedad y los cuerpos extraños que puedan quedar alojados en ellas. El característico espíritu aventurero de los felinos los incita a explorar nuevos lugares, que muchas veces pueden estar sucios.

Por ello, y con el fin de que tu mascota no sufra las secuelas de una infección de oído u otitis, presta atención a las recomendaciones que te facilitamos a continuación sobre cómo limpiar las orejas de un gato. ¿Nos acompañas?

Crea una rutina

Como con todos los hábitos que tienen que ver con el aseo del gato, acostumbrarlo desde cachorro es la clave para conseguir que se muestre más relajado cada vez que tengas que  higienizar sus orejas.

A su vez, no dejes de acariciarlo y de hablarle bajito mostrándole todo tu cariño. Su actitud cambiará al instante al comprobar que no tiene motivos para mantenerse alerta, su estrés remitirá. Tampoco olvides recompensarlo una vez hayas acabado para que lo relacione con una rutina que no estuvo tan mal.

Pasos a seguir para limpiar las orejas de un gato

Dada la delicadeza de las orejas de los felinos solo debes aplicarle productos específicos, los que te recomiende su veterinario y hacerlo con suavidad. Ya sean colirios de limpieza, productos para eliminar la cera o productos con agentes antibacterianos o repelentes de hongos, no deben ser irritantes para el canal auditivo.

Tampoco debes introducir la punta del envase en su oído para preservar la esterilidad del limpiador, algo especialmente relevante si tienes más de un gato en casa. Nunca introduzcas bastoncillos ni ningún objeto de este tipo en el interior del oído, ya que podrías perforar su tímpano y dejarlo sordo o provocarle serias lesiones.

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Paso 1, la inmovilización

Lo primero que deberás hacer es coger a tu mascota en brazos y colocarla sobre tu regazo. Asegúrate de que estáis en un lugar poco concurrido de la casa y que ambos estáis relajados. A continuación, deberás tomar una toalla para inmovilizarlo. Así, no podrá zafarse ni arañarte.

Paso 2, la limpieza externa

Lo recomendable es que una vez tengas levantada la oreja de tu minino procedas con la higienización del exterior de la misma. Enrolla una gasa estéril sobre tu dedo, humedécela con suero fisiológico o con el limpiador que te haya pautado el especialista y escúrrela. Después, deberás pasarla con suavidad por la superficie externa para retirar la suciedad.

Este será el momento de comprobar que no existen signos de infección en el oído. Nos referimos a secreciones malolientes, cera excesiva, costras, heridas, zonas enrojecidas, parásitos o dolor cuando tratas de manipular su oreja. Una oreja sana es de color rosa claro y no presenta ni parásitos ni secreciones.

Si, por el contrario, los oídos de tu mascota no están saludables deberás acudir de inmediato al veterinario para que le prescriba el medicamento correspondiente. La vía de administración será similar a la que adoptas cada 2 semanas para limpiar sus orejas.

Paso 3, la limpieza interna

Esta es la etapa más delicada de toda la rutina y es que no debes excederte con la dosis de limpiador que aplicas en el oído de tu gato. La humedad en el oído felino es sinónimo de infección.

Una vez provistas las gotas que se indiquen en el propio envase deberás masajear la oreja para que el limpiador penetre, haga su trabajo y consiga diluir la suciedad adherida. Con un algodón o gasa estéril deberás retirar dicha suciedad cerciorándote de que el oído queda seco, libre de suciedad, pero también de limpiador.

Paso 4, la recompensa

Como anunciábamos con anterioridad, el refuerzo positivo debe convertirse en tu aliado para consolidar cada logro que alcancéis juntos. Seguro que devora encantado esas golosinas o galletitas para gatos que tanto le gustan.

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La limpieza de orejas en los gatos Sphynx

El gato Sphynx es quizá el más popular de las razas de gato sin pelo, probablemente por su peculiar apariencia y su afectuoso carácter. Sin embargo, los esfinge al igual que los Peterbald tienden a acumular abundante cerumen entre los pliegues de sus orejas. Por ello, en estas razas se recomienda que la limpieza de las orejas se lleve a cabo 1 vez por semana.

De lo contrario, este excedente de cera constituirá el reclamo perfecto para los ácaros del oído, con las complicaciones que ello puede suponer para el bienestar del animal. En consecuencia, si tienes un Sphynx como mascota deberás utilizar un bastoncillo impregnado en limpiador para higienizar los pliegues, pero solo los pliegues y la superficie.

Una vez más, cabe repetir que está totalmente desaconsejado introducir el bastoncillo en el interior del oído por los peligros que conlleva.

Un consejo final

Además de todo lo que te hemos expuesto no está de más cuidar la dieta de tu minino, dado que con una alimentación equilibrada y nutritiva tu mascota obtendrá todos los nutrientes que necesita y sus defensas se verán reforzadas para lidiar con los parásitos y las infecciones.

Ya lo sabes, al igual que explicamos al abordar el baño en la entrada “Cómo y cuándo bañar a un gato“, asegúrate de que sus oídos permanecen secos y nunca profundices objetos en ellos. ¿Preparado para ponerlo en práctica?

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