Cómo leer las etiquetas del pienso para gatos

Saber interpretar las etiquetas que se incluyen en los paquetes de pienso es imprescindible para poder escoger el más adecuado a las necesidades de nuestro gato, si es que nos decidimos por esta forma de alimentación.

Las etiquetas son obligatorias

Lo primero que debemos saber es que todos los piensos están obligados a llevar etiquetado. Desconfiaremos de cualquiera que nos vendan sin él. La etiqueta muestra la composición analítica del producto, así como sus ingredientes. Comparando las etiquetas podremos encontrar el pienso de más calidad.

Informan del porcentaje de proteínas, grasas, fibra, celulosa, cenizas, humedad, vitaminas, aminoácidos, etc. Las cantidades se ofrecen en bruto, lo que indica cuánto va a ingerir el gato pero no qué porcentaje aprovecha. Debemos fijarnos en el orden en el que aparecen los ingredientes en el listado, porque nos indica en qué cantidad se encuentra cada uno.

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Proteínas

Son un parámetro fundamental para los gatos, pero su cantidad no es lo más importante. Nos interesa su calidad, es decir, qué porcentaje es capaz de aprovechar el gato. Es la digestibilidad. Este concepto también se relaciona con el tipo de heces. Cuanto mayor digestibilidad, menor volumen fecal porque habrá más aprovechamiento y menos residuos.

Para conocer la procedencia de la proteína nos fijaremos en los ingredientes. La anotación “cereales” o “subproductos de cereales” indica que el origen es vegetal, de más difícil aprovechamiento para el gato, salvo que haya sido tratada. La “harina de carne” se refiere a todo tipo de desechos triturados de matadero como uñas, plumas, cuernos, etc.

Los piensos pueden contener proteínas animales, vegetales o ambas. Se suponen mejores las animales, pero hay que tener en cuenta que la calidad se relaciona con su procedencia. Esta puede indicarse como “carne”, “subproducto” o “producto derivado”. Si esta proteína es de baja calidad las habrá mejores de origen vegetal, como la de gluten de maíz.

Las proteínas pueden ser hidrolizadas, esto es, fragmentadas en los aminoácidos que las componen, lo que impide que produzcan reacciones alérgicas. Además, los cereales pueden someterse a procesos de extrusión que consiguen, mediante altas temperaturas y presión, que las proteínas que contienen sean algo más aprovechables por el gato.

Por lo tanto, los piensos no extrusionados serán de menor calidad. Se distinguen porque las croquetas tienen más forma aplanada que de bola. De este tipo de productos los gatos tendrán que comer mayor cantidad para conseguir todos los nutrientes que necesitan. Es imprescindible que los piensos cuenten con una cantidad adecuada del aminoácido taurina.

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Grasas

Van a potenciar el sabor y la textura del pienso. Pueden utilizarse grasas animales o procedentes de aceites vegetales. Las hay saturadas o insaturadas. La vitamina E ayuda a la conservación de las grasas, actuando como antioxidante, ya que estas pueden sufrir un proceso de enranciamiento que las va a degradar. Las insaturadas son más recomendables.

Fibra

Es un ingrediente vegetal que el gato no puede digerir pero que resulta imprescindible para el buen tránsito intestinal. Esto ayuda a evitar el estreñimiento o la obstrucción debida a las bolas de pelo.

Humedad

La humedad de los piensos oscila entre el 8-10 %. Estos valores tan bajos se necesitan para facilitar su conservación porque la carencia de agua impide el crecimiento de bacterias. Incluso el mejor pienso debe acompañarse de una ingesta adecuada de agua.

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Vitaminas y cereales

El problema de las vitaminas es que muchas se deterioran al pasar por los procesos de elaboración del pienso. Por ello, en ocasiones la cantidad indicada en el envase es superior a la que finalmente resulta. Algunos fabricantes sí garantizan estas cantidades en el producto final.

Los minerales deberían estar quelados para favorecer su aprovechamiento. La quelación implica su unión a una molécula orgánica de forma que se facilita su paso del intestino a la sangre.

Niveles elevados de calcio y fósforo pueden indicarnos que se han utilizado harinas cárnicas con alto porcentaje de huesos. Este tipo de piensos son de baja calidad pero, en vez de producir deposiciones más abundantes, como sería lógico al contener menos materiales aprovechables, debido a la presencia de tanto hueso estas estarán más compactadas.

Además, un exceso de calcio inhibe la absorción de zinc, por lo que es importante, no solo las vitaminas y minerales que se añadan, sino su proporción para mantener el equilibrio necesario.

Aditivos

Conservantes, colorantes o aromatizantes son ingredientes que se destinan a conservar el pienso y a darle color y aroma. Esto hace que sea más palatable para el gato. Una gran cantidad de aditivos puede estar enmascarando un pienso de mala calidad. Los mejores serán aquellos con menos conservantes, colorantes y aromatizantes.

Otros piensos añaden condroprotectores, ácidos grasos esenciales, aminoácidos, etc., para aportar un extra al alimento. También se incluyen acidulantes, emulgentes, estabilizantes, saborizantes, espesantes o edulcorantes. En muchos casos estas sustancias se añaden por marketing. Por ejemplo, a los gatos les resulta indiferente el color del pienso.

Evaluando la calidad de un pienso

Por último, el mejor indicativo de que un pienso cumple con nuestras expectativas está en nuestro gato. Un pelaje lustroso, buena salud y vitalidad son las señales que nos mostrarán si el pienso escogido es el más adecuado para él, independientemente del análisis del etiquetado.

Además del pienso podemos alimentar a nuestro gato con comida húmeda, deshidratada o casera, siempre teniendo en cuenta los criterios de calidad que hemos mencionado. A veces es necesario probar varias opciones antes de dar con la comida que mejor le sienta.