Cómo cuidar a un gato de un mes

Cómo cuidar a un gato de un mes

A la hora de incorporar un gato a nuestro hogar, lo ideal es esperar a que cumpla, como mínimo, las ocho semanas de edad. Durante este periodo es muy importante para su salud tanto física como psicológica que permanezca en la compañía de su madre y hermanos de camada. Pero no siempre se dan las circunstancias ideales.

En ocasiones, podemos vernos con un gatito mucho más pequeño que va a necesitar de nuestra atención para crecer feliz. Si es tu caso, si acabas de adoptar un felino tan pequeño, es posible que tengas un buen número de preguntas. Para resolverlas, en este artículo de SoyUnGato te explicamos cómo cuidar a un gato de un mes.

¿Se puede adoptar un gato de un mes?

Como hemos explicado en la introducción, lo recomendable es no separar a un gatito de su familia hasta, como mínimo, las ocho semanas de vida. Durante este tiempo necesita convivir con su madre y con sus hermanos. En primer lugar, porque, como mamífero, debe alimentarse de leche materna. Esta leche no solo le proporciona nutrientes, sino que también le aporta defensas necesarias para protegerlo de enfermedades, ya que su sistema inmune es inmaduro y todavía no se puede vacunar.

Además, con su madre y hermanos aprende conductas que le servirán en el futuro. No hay más que ver cómo se relacionan entre ellos, cómo juegan, cómo comienzan a explorar su entorno guiados por la gata, etc. En estas semanas el gatito está en un periodo sensible para la socialización y las experiencias de este momento pueden determinar que reaccione mejor o peor a vivencias futuras.

Por todo ello, lo ideal, insistimos, es esperar a que el gatito cumpla ocho semanas, se haya destetado y recibido la primera vacuna antes de separarlo de su familia y adaptarlo a un nuevo hogar. Por desgracia, no es extraño encontrar abandonados gatitos de un mes o incluso menos. Lógicamente, un animal en esas circunstancias y sin familia podría ser adoptado sin esperar un mes más. Eso sí, si el pequeño, aunque sin madre, está junto a sus hermanos porque se ha encontrado a la camada entera, convendría mantenerlos juntos igualmente hasta los dos meses para que al menos se beneficien de su interacción. Si cualquiera de estos es tu caso, lo primero que deberás hacer es llevarlo al centro veterinario para que lo o los examinen. Hecho esto y comprobado que está sano, en los siguientes apartados explicamos cómo cuidar a un gato de mes sin madre.

Qué come un gato de un mes

Al cuestionarnos cómo cuidar a un gato de un mes la alimentación es uno de los cuidados que más dudas suscitan. En principio, un gato de un mes debería seguir consumiendo leche materna, a la vez que alimentos sólidos, que pueden comenzar a introducirse en la dieta a partir de las tres semanas de vida, aproximadamente. Los alimentos que se le ofrezcan deben ser específicos para gatos de esta edad, ya que nos encontramos en una etapa de crecimiento rápido y, por tanto, de necesidades nutricionales especiales. Podemos optar por soluciones comerciales, pero, si queremos darle comida casera preparada por nosotros, tendremos que ponernos en manos de un profesional de la nutrición felina para que nos elabore un menú completo. En caso contrario, podríamos provocar déficits nutricionales en nuestro gatito.

Hemos hablado de la leche materna como alimento fundamental a esta edad, pero, si el gatito no está con su madre, no es necesario que sustituyamos su leche por una artificial hecha especialmente para gatos ni mucho menos por la de vaca o cualquier otra especie. Un gatito de un mes puede perfectamente comer solo sólidos y no necesita una leche artificial que no es la de su madre. La excepción estaría en aquellos ejemplares que todavía no fuesen capaces de comer por sí mismos o no lograsen ingerir el alimento sólido. En estos casos, sí podríamos darles leche, siempre especialmente formulada para gatitos, mientras se adaptan a los sólidos, incluso preparando papillas o remojando el alimento con ella. Si hay que darle leche en biberón, sigue las instrucciones del fabricante.

Cuánto come un gato de un mes y cada cuánto

Un gato de un mes puede comer pienso, alimento húmedo, casero, etc., y la cantidad a administrar variará en función de este dato. Por ello, para una correcta alimentación debemos seguir las recomendaciones del fabricante o del nutricionista, si es que optamos por una dieta casera, y vigilar la reacción del propio gato, es decir, ver si deja comida o, al contrario, se queda con hambre. Las cantidades son orientativas y hay que ajustarlas según cada caso. Si tenemos dudas, el veterinario puede ayudarnos a saber si el crecimiento está siendo el adecuado.

Por otra parte, sobre todo si nos decantamos por el pienso, es habitual ponerlo una vez al día y dejarle al gato libre acceso. Es una opción, pero en esta etapa repartir la comida en varias tomas al día nos permite interaccionar con el pequeño y que nos asocie con sensaciones positivas. Además, si el alimento es húmedo no puede dejarse todo el día en el comedero. Ahora bien, exactamente, ¿cuántas veces come un gato de un mes? Con un mes ya no es necesario que coma por la noche, pero durante el día podemos tener que darle unas 4-5 veces.

¿Se le puede dar agua a un gatito de un mes?

¡Por supuesto! En cuanto el gato empieza a comer alimento sólido, puede empezar también a tomar agua. De hecho, el agua debe estar siempre a su disposición, limpia y fresca, para que pueda tomarla siempre que lo necesite.

En este otro artículo explicamos Por qué es importante la hidratación de tu gato.

Accesorios para un gato de un mes

Un gatito de un mes, además de la comida específica, necesitará el mismo ajuar que un gato de cualquier otra edad. Así mismo, será fundamental crear un ambiente relajado, tranquilo y seguro para que se adapte mejor a su nuevo hogar y familia. Esto es especialmente importante si en casa viven otros animales. De hecho, es una excelente opción dedicar al nuevo inquilino una habitación exclusiva para él y realizar las presentaciones de forma progresiva. Hecho esto, a continuación repasamos qué necesita un gato de un mes:

  • Arenero y arena: la clave en este caso es buscar una bandeja higiénica de bordes bajos para que el pequeño pueda entrar y salir con facilidad. En general, los gatos utilizan el arenero de forma instintiva, pero si tu gatito de un mes tiene dificultades, no te pierdas nuestro artículo sobre Cómo enseñar a un gato a usar el arenero.
  • Juguetes: a esta edad alternará periodos de juego, que cada vez serán más intensos, con otros de descanso. A la venta encontrarás un montón de juguetes, pero también puedes hacerlos en casa. Cajas de cartón o bolitas de papel pueden tener más éxito que juguetes comprados. Es cuestión de ir probando.
  • Comedero y bebedero: el agua siempre tiene que estar a su disposición, tanto de día como de noche, pero asegúrate de que el tamaño de su vajilla es el adecuado para que se pueda servir cómodamente.
  • Cama: los gatos acostumbran a dormir donde les da la gana, pero, tan pequeño, puede agradecer disponer de una caja o incluso un transportín donde pueda sentirse resguardado. También hay camas tipo iglú ideales para esta etapa. Una mantita confortable es otro imprescindible si queremos ofrecer los mejores cuidados a nuestro gato de un mes.
  • Rascadores: los gatos viven aprovechando también el espacio vertical. De momento no escalará por las alturas, pero sí es buena idea ir preparando el hogar con algún rascador que pueda comenzar a utilizar ya y que se adapte a su crecimiento.
  • Útiles de aseo: no hace falta que lo bañes, salvo casos extremos, pero sí conviene que vayas familiarizándolo con el cepillo para el pelaje y el cortaúñas. Toallitas específicas para animales también son una buena opción. Es probable que haya que limpiarlo en alguna ocasión.
  • Transportín: lo hemos mencionado como cama, pero también lo necesitaremos, como mínimo, para las visitas al veterinario.

Otros cuidados para gatos de un mes

Hemos hablado ya de alimentación y de accesorios, pero también tenemos que tener en cuenta otros cuidados, muy importantes tanto para su salud como para su bienestar psicológico. Destacamos los siguientes:

  • Desparasitación: desde el nacimiento, los gatitos pueden desparasitarse externamente, es decir, contra parásitos como pulgas y garrapatas. A partir de los quince días la desparasitación también puede ser interna para eliminar parásitos, sobre todo intestinales, y debe hacerse siempre antes de la vacunación. Tu veterinario te indicará qué productos utilizar, cómo y cuándo.
  • Vacunación: aunque el gatito no salga al exterior, hay enfermedades infecciosas que nosotros mismos podemos introducir en el hogar. Para evitarlas existen vacunas que acostumbran a ponerse a partir de las ocho semanas de edad. En cualquier caso, consulta con el veterinario y pide cita.
  • Atención: aunque con fama de independientes, los gatos necesitan que les dediquemos tiempo, más cuando son tan pequeños. Pasa un rato con él todos los días y exponlo, poco a poco, a nuevas experiencias para favorecer su socialización y prevenir problemas en el futuro. Pero también déjalo descansar. Aún es un bebé.

Ahora que sabes cómo cuidar a un gato de un mes, ofrécele la mejor calidad de vida y tendrás a tu lado a un fiel compañero. Además, te recomendamos consultar este otro artículo para una convivencia exitosa: "Cómo educar a un gato desde cachorro".

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