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Los avances en la medicina veterinaria, en la farmacología, en la nutrición animal y en el conocimiento de su psicología están motivando que la esperanza de vida de los gatos sobrepase los 16 años, e incluso alcance los 20 años. Aprender a cuidar de un gato anciano es en realidad bastante sencillo, solo debemos adaptarnos a unas nuevas pautas.

Sin duda, procurarle la suficiente estimulación física y mental a diario, el cariño que merece y los cuidados de higiene y nutrición adecuados coadyuvará a que tu mascota disfrute de una óptima calidad de vida durante muchos años. Sin embargo, resulta recomendable que a partir de los 12 años le brindes unos cuidados específicos, ajustados a su situación.

Cómo cuidar de un gato geriátrico

Como decimos, se considera que a partir de los 12 años de edad un minino es anciano. Está en la etapa final de su vida y su salud, inevitablemente, se verá resentida en mayor o menor medida. Por tanto, como su tutor debes procurarle unos cuidados distintos a los practicados hasta ese momento. Te los mostramos a continuación.

Control veterinario más asiduo para los gatos ancianos

Cuando convives con un minino anciano debes intensificar las visitas al veterinario y realizarle exploraciones más profundas, así como analíticas de sangre y pruebas de radiología, electrocardiogramas, etc. Los expertos aconsejan realizarlas cada 6 meses, ya que a estas edades existe un mayor riesgo de desajustes en el riñón o en la tiroides.

Su sistema inmunológico estará más debilitado que en años pasados, por lo que ahora más que nunca debes mantener actualizado su calendario vacunal.

Identificar posibles achaques propios de la edad

Es inevitable que tu mascota presente alguna o varias de las patologías asociadas a la edad. Las visitas veterinarias servirán también para diagnosticarlas. Nos referimos a las enfermedades que siguen:

  • Oftalmológicas.
  • Auditivas.
  • Olfativas. No las infravalores porque generan una disminución del apetito por falta de estimulación o interés por la comida.
  • Periodontales por su predisposición a acumular placa bacteriana.
  • Renales. Los identificarás por la falta de apetito, la incontinencia y el aumento de la sed.
  • Articulares como, por ejemplo, la artrosis.
  • Hipertiroidismo.
  • Diabetes.
  • Obesidad.
  • Miocardiopatías.
  • Cáncer.
  • Trastornos cognitivos o neurológicos como, por ejemplo, el Alzheimer.

Nuestra recomendación es que aproveches los momentos de juegos, de caricias o de la higiene para palpar su cuerpo. Te permitirá hallar posibles bultos o afecciones cutáneas. Recuerda que una pronta intervención siempre es garantía de una mayor supervivencia y calidad de vida.

Los gatos ancianos suelen padecer dolor

Pese a su instinto de supervivencia que le lleva a ocultar su malestar, sabrás que algo no va bien si deja de comer, se muestra apático, tiene dificultades para desplazarse o para respirar, está irascible, agresivo o si jadea. Consúltalo con el veterinario para salir de dudas y prescribirle el tratamiento adecuado, si fuera necesario.

Alimentación especial para gatos mayores

La intensidad de su actividad diaria, así como sus hábitos habrán cambiado. En consecuencia, debes adaptar su dieta a estas condiciones. Conviene rebajar el aporte calórico para evitar la obesidad. Si conserva todos los dientes, lo idóneo es ofrecerle pienso seco por sus beneficios odontológicos y porque le provee de la taurina necesaria.

Sin embargo, si está aquejado de alguna enfermedad bucodental la comida húmeda resulta muy adecuada. Es fácil de deglutir y de digerir, es apetitosa y contiene mucha agua, algo que precisan sobremanera los mininos de avanzada edad. Siempre bajo la supervisión de tu veterinario, puedes ofrecerle preparados específicos para gatos mayores.

No descuidar la hidratación a partir de cierta edad

Tan importante como los nutrientes que debe ingerir es la hidratación, ya que a estas edades desciende la temperatura corporal. Los gatos, en general, no suelen beber mucha agua. Por ello, para prevenir la deshidratación deja a su alcance agua siempre fresca y limpia. Recurre a las fuentes de agua para despertar su interés e incitarle a beber.

Los mininos ancianos necesitan intensificar la higiene

El apartado del aseo diario cobra más relevancia que nunca porque los gatos ancianos tienden a abandonarse por la artrosis o por el dolor que les producen las afecciones orales. Cepilla sus dientes para evitar la gingivitis, limpia sus ojos y orejas con una gasa estéril humedecida y corta sus uñas. La disminución de la actividad física hace que se debiliten.

Cepilla su manto cada 2 días y mantén impecable su bandeja sanitaria. Deberá ser más grande y menos profunda que en etapas anteriores para facilitar su acceso. Asegúrate de que es suficientemente visible. Si lo prefieres, coloca varios areneros en diferentes puntos de la vivienda.

Actividad física y mental diaria

El ejercicio físico y cognitivo resulta indispensable para que tu mejor amigo se mantenga activo, lúcido y feliz. Utiliza juguetes no demasiado rígidos, para no lastimar sus dientes y uñas, y juegos de inteligencia o que apelen a su instinto de caza. Con 15 minutos diarios será suficiente para apreciar sus beneficios.

Los gatos viejos necesitan mucho cariño

Los momentos de confidencias, de caricias y de masajes le reconfortarán físicamente y anímicamente. No prescindas de ellos.

Evitar peligros y corrientes de aire

Debes cerciorarte de que su hogar le hace la vida más fácil y acogedora. En este sentido, cierra todos los huecos en los que pueda caerse o quedar atrapado, evita las corrientes de aire y proporciónale un lugar de uso exclusivo, libre de ruidos, donde pueda descansar a modo de refugio.

Ten presente que los resfriados son usuales entre los gatos de edad avanzada. Por tanto, si no puedes mantener una temperatura ambiental constante y agradable recurre a las esterillas eléctricas calefactoras o coloca cojines en los radiadores para que pueda acurrucarse a gusto.

Ser paciente, los gatos ancianos necesitan su tiempo

Respeta su ritmo más pausado. Si por las noches maúlla mucho, prueba a susurrarle su nombre. Es muy probable que se sienta acompañado y se calme. Si sus maullidos nocturnos no cesan, llévalo al veterinario para descartar la presencia de alguna enfermedad física.

Como ves, la etapa vital final de un gato reclama paciencia, comprensión, dedicación y más amor que nunca. Esperamos haberte aportado información de valor que puedas poner en práctica. Si te apetece, no dudes en dejarnos tus comentarios. Nos encantará leerte.