gato-con-cataratas-en-ambos-ojos

Las cataratas en gatos son uno de los problemas oculares más frecuentes que llegan a las consultas veterinarias. Es importante tratarlas, para evitar problemas de visión en nuestro amigo peludo. De hecho, ¿sabías que las cataratas son la causa más habitual de ceguera felina?

No te alarmes. Normalmente la solución pasa por una operación de cataratas u otros tratamientos alternativos. Veamos en detalle todo lo que podemos hacer para ayudar a nuestro minino

Qué son las cataratas y por qué se producen en los gatos

El cristalino es una parte del ojo que se encarga de enviar y enfocar la luz que llega a la retina para que se forme una imagen nítida en el cerebro. Cuando el tejido de esta estructura se rompe, las fibras se desalinean y se vuelve algo opaco. Es entonces cuando vemos que el ojo del perro tiene una o varias manchas, normalmente de color blanco o con una tonalidad azulada. Son las molestas cataratas.

Éstas pueden producirse por diversas causas y normalmente se clasifican en dos tipos: primarias o secundarias. En el primer caso, las cataratas son hereditarias o congénitas. Es por ello que pueden producirse cataratas en perros jóvenes o incluso en cachorros. De hecho, veremos que hay razas más propensas que otras a la hora de desarrollar esta afección.

Las cataratas de tipo secundario se producen a raíz de otro problema médico, como una inflamación que no se ha tratado bien, por un golpe o debido a una enfermedad como, por ejemplo, la diabetes canina. Estas cataratas pueden producirse en perros de toda clase y edad. ¿Sabes cuáles son las razas de perros que suelen tener más cataratas? Veamos.

Principales síntomas de las cataratas

La aparición de estas manchas opacas en el ojo es la señal de alerta principal que nos puede hacer sospechar que un perro tiene cataratas. Sin embargo, no es la única. Otros síntomas comunes de las cataratas en gatos son:

  • Excesiva sensibilidad a la luz
  • Abundante lagrimeo
  • Secreciones en la zona del ojo
  • Pérdida de visión, lo que hará que el gato se muestre más torpe

Si detectas estos signos, lo mejor es que lo lleves al veterinario para que pueda examinarle la vista y confirmar si se trata de cataratas o de otras afecciones que pueden confundirse, como la esclerosis nuclear de cristalino. Es posible que el especialista realice varias pruebas antes de dar un diagnóstico, como una ecografía ocular o análisis generales para evaluar el estado de salud del minino.

examen-veterinario-ocular-a-un-gato

Operación de cataratas y otros tratamientos alternativos

La cirugía es la opción más efectiva para eliminar las cataratas felinas y evitar su reaparición. En esta operación se extrae el cristalino y, en su lugar, se coloca una lente intraocular. La intervención suele durar una hora por cada ojo y, en la mayoría de casos, permite que el gato recupere buena parte de la visión que tenía.

En el caso de que tu compañero peludo no sea operable de cataratas, existen otros tratamientos no quirúrgicos que ayudan a que esta afección mejore. Para los gatos delicados de salud o de edad avanzada la anestesia es un riesgo, por lo que habrá que buscar alternativas. Una de ellas son las gotas de carnosina; también se suele reforzar la dieta del gato con vitaminas A, C y E, por sus propiedades antioxidantes que ayudan a detener la evolución de las cataratas. De cualquier forma, el veterinario es quien podrá aconsejarte qué es mejor en cada caso.

Cuidados recomendados para un gato operado de cataratas

Lo normal, si la operación de cataratas en el perro ha transcurrido sin complicaciones, es que no haya que hospitalizarlo. Pese a ello, debes tener en cuenta que las primeras semanas serán claves para su recuperación.

Para que ésta sea exitosa es importante acudir a todas las revisiones periódicas que te indique un profesional y que tu fiel amigo siga todo el tratamiento postoperatorio recomendado. Deberás aplicarle los colirios antibióticos puntualmente, pero también:

  • Asegurarte que el gato tenga un lugar tranquilo donde reponerse, sobre todo en los días inmediatamente posteriores a la operación.
  • Ponerle un collar isabelino para que cicatrice bien la herida.
  • Evitar que otros gatos se le acerquen, para reducir el riesgo de infecciones en los ojos operados.
  • Pasear extremando las precauciones y evitar que tenga demasiada actividad física.

Teniendo en cuenta todos estos consejos, los riesgos de complicaciones durante el postoperatorio se reducirán significativamente. Así que, si todo va bien, en pocos días deberías ver cómo el gato mejora y recupera la calidad de vida que tanto deseas para él.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.