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Cada vez existe una mayor concienciación y conocimiento sobre por qué y cómo cuidar de nuestros amigos peludos. Así, hemos conseguido prolongar su esperanza de vida, que de media ronda los 20 años. Ello trae consigo un incremento en los casos de demencia senil. De hecho, el Alzheimer en gatos no deja de crecer entre los ejemplares de edad avanzada.

Afecta al 30 % de los mininos de 11 años y a más del 50 % de los que superan los 15 años de edad. En el argot veterinario a la demencia senil en gatos se le denomina Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC). Aunque no tiene cura, su tratamiento logra enlentecer su progreso y mitigar los síntomas. ¿Quieres saber más sobre esta patología incurable?

Algo más que el deterioro asociado a la edad

El SDC constituye una degeneración progresiva del sistema nervioso central más severa que la originada por el envejecimiento. Las lesiones neurológicas dañan la percepción, la consciencia, el aprendizaje y la memoria del gato, y le restan vitalidad y calidad de vida. Comienza a olvidar rutinas ya asentadas y a abrumarse, por ejemplo, por las visitas.

Los síntomas del Alzheimer en gatos son muy variados y no todos los mininos los manifiestan en su totalidad. Sin embargo, la desorientación, la pérdida del interés por el acicalamiento, los maullidos persistentes por la noche y el trastorno de sus patrones de sueño son señales inequívocas de demencia senil felina. Toma nota de los síntomas:

  • El gato está aturdido, con la mirada ausente, se pierde en casa y deambula sin saber dónde está y qué hacer.
  • Duerme más por el día y poco por la noche. Los maullidos nocturnos reclaman tu atención porque no desea estar solo.
  • Comienza a tener accidentes. No recuerda dónde está la bandeja sanitaria ni cómo acceder a ella.
  • Se vuelve más apático, ya no salta a sus rincones predilectos en las alturas. Resulta algo especialmente llamativo en razas muy activas como los Esfinge.
  • Come y se acicala menos.
  • No recuerda rutinas aprendidas en el pasado.
  • Siente ansiedad, agresividad o la necesidad de huir ante los cambios.
  • Se muestra irascible sin motivo aparente o rehúsa tus caricias cuando antes no lo hacía.

La influencia de las condiciones médicas

Como decimos, los cambios conductuales forman parte de la sintomatología de la disfunción cognitiva. Sin embargo, dichos cambios pueden deberse a patologías derivadas del envejecimiento o a afecciones latentes años atrás. Por tanto, para determinar con certeza que se trata de demencia senil debes consultarlo con el veterinario.

Las enfermedades a las que nos referimos como causantes de alteraciones comportamentales que podríamos confundir con las propias de la disfunción cognitiva son las que siguen:

  • Hipertiroidismo
  • Diabetes
  • Artrosis
  • Hipertensión
  • Insuficiencia renal crónica
  • Infecciones
  • Enfermedades odontológicas, oftalmológicas o auditivas
  • Afecciones gastrointestinales

¿Es posible prevenir el Alzheimer en gatos?

La respuesta en un rotundo no. Lamentablemente no existe ninguna evidencia científica que constate la posibilidad de prevenir una afección neurológica tan severa e irreversible como esta. Sin embargo, ofrecerle una dieta rica en antioxidantes, así como estimulación mental a diario constituye una más que recomendable táctica para minimizar su presencia.

Los juegos de caza, los juguetes interactivos y la interacción social son una sencilla, pero efectiva, medicina contra cualquier afección de tipo cognitivo. A su vez, recuerda que la dimensión emocional y la física están íntimamente relacionadas con la cognitiva, de modo que la ejercitación siempre beneficiará a la salud del gato de un modo holístico.

Tratamiento para el Alzheimer en gatos

El Síndrome de la Disfunción Cognitiva es una enfermedad sin cura y, por ello, su tratamiento únicamente pretende ralentizar su avance y aportar calidad de vida al animal aliviando la intensidad de los síntomas. Pese a que existe farmacoterapia, consistente en la administración de medicamentos a base de selegilina, el tratamiento es doméstico.

En otras palabras, si convives con un minino aquejado de demencia senil deberás acomodar tu vivienda facilitándole los accesos, reduciendo a la mínima expresión los cambios en casa, modificando su dieta y ocupándote de su higiene. Deberás colocar rampas de acceso al arenero y señalizar dónde están el comedero y el bebedero.

No conviene alterar la localización de sus enseres, dado que los gatos seniles no toleran los cambios y esta sobreestimulación podría agravar sus síntomas. Si los cambios son pertinentes, deberás llevarlos a cabo de forma gradual. Igualmente, es necesario que le prepares una estancia silenciosa solo para él en la que pueda descansar y estar relajado.

El juego en gatos con Alzhemier

Pese a que pueda parecer contradictorio por la falta de interés de los mininos en estas condiciones por el juego y la interacción, se ha constatado que las sesiones lúdicas benefician sobremanera a estos animales. La clave radica en aumentar la frecuencia y en rebajar la duración de las mismas.

Como ves, el Alzheimer en gatos no dista mucho, en cuanto a sus síntomas y tratamiento, del que desarrollan los humanos. Indudablemente, mantener un estrecho contacto con su veterinario y esforzarte por ser más paciente y cariñoso, si cabe, con él marcará la diferencia en el bienestar del que goce en la etapa final de su vida.