¿Cómo alimentar a un cachorro de gato?

No cabe duda de que leche materna de gata es el alimento más completo y económico para el sustento de una camada de gatitos. Sin embargo, puede suceder que su madre esté muerta o enferma y que, por tanto, no pueda amamantarlos.

Si te hallas en esta compleja tesitura deberás armarte de paciencia, por la dedicación que te comportará, y hacer acopio de productos de calidad. El cuidado del ambiente y el estímulo de sus excreciones serán también aspectos a abordar ¿Deseas descubrir más?

Cómo alimentar a un gato recién nacido

Localizar a una gata lactante es una posibilidad. Sin embargo, es posible que rechace a esas crías por no reconocerlas. Por tanto, deberás recurrir a la leche maternizada de fórmula para alimentar a tus bebés.

Puedes obtenerla sin dificultades en cualquier clínica u hospital veterinario. Nunca le ofrezcas leche de vaca a un gatito recién nacido, ya que le provocaría diarreas o vómitos que lo conducirían a la muerte por deshidratación. Tampoco comida cruta (dieta BARF) ya que aun no puede asimilarla.

La leche de arroz es otra socorrida solución que te garantiza la ausencia de molestias digestivas. Solo deberás cocer un poco de arroz y colar el agua.

Deberás depositar unas gotitas sobre el hocico del gatito para que las beba hasta que desarrolle el instinto de succión. El reemplazo de la leche materna se puede administrar por tetina o por sonda.

Esta última es idónea para alimentar a camadas extensas, pero es necesaria cierta experiencia o conocimiento para evitar causar lesiones en los cachorros.

Por tanto, nuestra recomendación es que optes por un cuentagotas o por una jeringuilla de 3 metros cúbicos (obviamente sin aguja). Los biberones no son adecuados a estas edades tan tempranas porque podrían favorecer el paso de la leche a los pulmones.

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El calostro en cachorros de gato

¿Sabes que el índice de supervivencia desciende drásticamente entre los recién nacidos que no han recibido el calostro de su madre? Sin duda, ser calostrado garantiza ser inmunizado para salir adelante.

Se trata de una leche amarillenta y más espesa, muy rica en proteínas. De hecho, su composición nutricional es inmejorable para los gatitos al dotarlos de anticuerpos con los que superar las primeras enfermedades que se presenten.

Si el gatito que debes sustentar no ha sido calostrado deberás extremar su limpieza y la de su entorno para prevenir el contagio de enfermedades. Esterilizar los utensilios es también una práctica conveniente.

Un gatito de menos de 2 semanas de vida precisa unas 21-26 kcal por cada 100 gramos de peso. De hecho, en este periodo de 15 días deberá duplicar su peso, lo cual exige tomar alimento con asiduidad.

Esta regla te servirá como orientación:

  • En las 2 primeras semanas deberás administrarle entre 13 y 17 ml de leche de fórmula por cada 100 gramos de peso al día. Deberás racionar esta dosis en 5 tomas diarias cada 3 horas.
  • En las semanas 3 y 4 deberás administrarle entre 20 y 22 ml por cada 100 gramos. Las tomas diarias serán 4, espaciadas cada 4 horas.
  • A partir de la cuarta semana deberás proceder al destete y para ello, deberás introducir el pienso seco o húmedo mezclado con leche. Se lo ofrecerás en un plato 2 y 3 veces al día sin dejar transcurrir más de 6 horas entre cada toma.
  • Conforme vaya mostrando interés por el sólido deberás reemplazar la leche por agua. Prepararás esa especie de papilla con su pienso o latita preferida para cachorros y agua.
  • A los 2 meses de edad ya deberá estar familiarizado con el pienso, sin mezclar, acompañado de agua únicamente como bebida.

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Dado que las primeras 2 semanas son críticas para la subsistencia de tu gatito resulta recomendable recurrir a una báscula de cocina para pesarlo y registrar su evolución. Si no gana peso en 2-3 días deberás consultárselo con urgencia al veterinario.

Se estima que los gatitos nacen con un peso de 90-110 gramos. Durante el primer mes deben ganar unos 7-10 gramos al día (entre 15 y 30 gramos a la semana).

A los 15 días de haber nacido deben duplicar su peso, y a partir de esa fecha han de crecer a una proporción de 50-100 gramos por semana. Nunca utilices leche que lleve más de 48 horas refrigerada. Lo recomendable es prepararla para ser consumida de inmediato.

Debes emplear la dosificación que paute el fabricante y calentar la leche al baño María a 37-38 ºC. El microondas no garantiza una temperatura uniforme y además tiende a formar búrbujas que podrían interferir en la correcta deglución o en la digestión.

Una vez saciado, deberás reemplazar los lamidos de su madre para estimular sus excreciones. De lo contrario, morirá. Utiliza un paño húmedo o empapa un algodón en agua tibia y frótalo en su ano y en sus genitales. Cuando haya terminado límpialo.

La postura del cachorro es fundamental

Inconscientemente, sentimos el impulso de colocar a los gatitos tumbados como si de bebés humanos se tratara. Sin embargo, esta postura no les viene nada bien al favorecer las neumonías por aspiración.

Lo adecuado es que te coloques en una postura cómoda y que deposites al gatito con su abdomen apoyado sobre tu pierna o sobre una toalla. Su cabeza deberá estar ligeramente elevada y hacia delante. Así, no habrá riesgo de atragantamientos.

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El ambiente para cuidarlo

Tan decisiva como la propia calidad de la alimentación que les proveas es la adecuación de un medio, de una temperatura y de una húmedad que resulten óptimos para el desarrollo de los pequeños.

Deberás construir un nido en el que puedan descansar y mantenerse calentitos. Un transportín, una caja o una cesta impedirán que las corrientes de aire les molesten y les hagan enfermar.

Este nido deberá constar de una primera capa absorbente, por ejemplo, con papel de periódico y cartón. La segunda capa será la correspondiente al calor. Puedes utilizar una esterilla térmica o una lámpara de calor infrarroja.

En la primera semana la temperatura requerida es de 30-32 ºC, en la segunda y tercera de 26-28 ºC. A partir de la cuarta podrás fijarla en unos 21-24 ºC.

La tercera y última capa del nido cumplirá la función de prevenir las quemaduras y proporcionarles un tacto cálido y agradable. Las mantas y toallas son las idóneas para este fin.

Así mismo, el ambiente debe preservar un 55-65 % de humedad para garantizar que las mucosas de los gatitos están hidratadas. Para ello, puedes colocar varios cuencos con agua repartidos por la estancia. Así, mantendrás alejadas las enfermedades respiratorias.

Como has observado, la misión de cómo alimentar a un gato recién nacido comporta muchos detalles y reclama mucha dedicación. Se trata de asemejar los cuidados que le procuraría su madre hasta las 8-10 días con el destete.

A buen seguro, recordará bien quién lo alimentó y te guardará lealtad de por vida. ¿Aceptas el reto?

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